La espada y la letra | Signos bajo la Luna

¿Qué otra cosa puedo dejarle a mi hija, aparte de lo que no tengo?

Sé que primero lego mis carencias de mujer que habita un mundo ajeno, mis máscaras, mis deseos incumplidos.

Pero le dejo también, mi mito personal, el Edén reconstruido de la Letra, el rápido desenfundar de la Espada, y el Amor en el exilio.

Quiero que sepa que el poder está en su espíritu, en la firmeza de su pie de arranque, en la confianza en su pie de soporte. Que el cuerpo se va solo y sin permiso detrás de la espada, se diluye en el grito y termina en la ráfaga cortante.

No hay persona, solo un camino que nos separa de la muerte; no hay dolor, solo una armadura que recibe tajos del tiempo…

El cuerpo es magnífico, pero la mente necesita expansión. Por eso el sonido sale de nosotros en un kiai infinito, que llega a las líneas sublimes de los libros, e inventamos la espada junto al grito, para proteger ese templo que nos contiene.

Tal vez la vida se trate de perfeccionar ese grito y convertirlo en arte, en canto, en música para las esferas. Tal vez el bosque de espadas no nos indique más que la necesidad de personalizar nuestro grito para sobrevivir y poder crear.

Que la espada, la voz y la letra te bendigan hija, y que todos tus amores estén junto a ti, siempre…

Holanda Castro

@holandita

vía La espada y la letra | Signos bajo la Luna.

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