Charles Handy: La organización por dentro

Charles Handy

Charles Handy es el pensador en Administración más influyente y conocido de Europa. Creador de conceptos como el de “La sociedad comunitaria”, para el modelo corporativo del futuro. Dice que el verdadero patrimonio de las Empresas no son las cosas, sino la gente que las maneja, y que para mantener a éstas personas dentro de la Corporación no podemos seguir considerándolos como “los empleados”.

El Profesor Handy considera que el modelo corporativo de la Era de las Máquinas está desapareciendo rápidamente, en la medida que las empresas se abren hacia las alianzas estratégicas, los negocios virtuales y otras tentaciones de la Era de la Información. Pero las empresas estarán perdiendo compromiso, a menos que desarrollen un modelo más sofisticado de organización. Si no lo hacen, la empresa se convertirá en una armadora de pactos donde nadie se siente comprometido con nada y esto sería una tragedia.

El Profesor Handy postula que las empresas que pertenezcan a la sociedad comunitaria, son la respuesta para éste dilema. Para conservar a la gente en la Empresa debe haber cierto tipo de continuidad y cierto sentido de pertenencia. También tenemos que hablar de compromiso, pero un compromiso de doble vía: de la empresa hacia sus miembros y de sus miembros hacia la empresa. Su concepto de sociedad comunitaria incluye no solamente a los empleados, sino también a todos aquellos que estén relacionados o tengan intereses con la empresa, incluidos sus principales accionistas y sus fuentes de recursos financieros.

El Profesor Handy nació en Irlanda y tiene una larga y distinguida carrera tanto en el mundo empresarial como en el académico. Es graduado de la Universidad de Oxford, de la Sloan School de M.I.T. y fue fundador de la London Business School. Entre sus libros más recientes están The Age of Paradox (La Edad de la Paradoja) y Age of Unreason (La Edad de la Insensatez).

Biografía y foto tomadas del sitio charleshandy.blogspot.com

A continuación compartimos algunas de las reflexiones de Charles Handy:

  • De un modo u otro, tenemos que estar organizados si queremos conseguir algo, ya sea en el hogar o en el trabajo; y organizarse significa algo más que tener una agenda y un plan para la semana. Significa saber trabajar con otras personas y gracias a ellas, porque pocos de nosotros podemos lograr nada importante sólo por nosotros mismos.
  • Uno consigue que las cosas sucedan haciendo posible que otros hagan que sucedan.
  • La inteligencia tiene muchas facetas que no están conectadas necesariamente entre sí. Podemos ser inteligentes en más de un sentido.
  • Lo que es importante es la posibilidad, yo diría que la probabilidad, de que todo el mundo sea inteligente de algún modo, con tal de que seamos capaces de reconocerlo.
  • La tragedia de buena parte de nuestra educación es el hecho de que estamos inclinados a pensar que la inteligencia lógica es el único tipo de inteligencia que importa.
  • Decir que todas las personas son diferentes es, quizás, una brillante afirmación de lo que es obvio, pero con demasiada frecuencia nos olvidamos de ello.
  • Todos somos grandes creadores de estereotipos.
  • Organizarse solía significar liberarse de las diferencias; en la actualidad significa utilizarlas.
  • En una empresa caracterizada por las diferencias se reconoce que los talentos maduran a diferentes edades en diferentes personas, que los diferentes modos de trabajar son adecuados para grupos diferentes.
  • El reto de organizarse radica en unir las diferencias en una causa común.
  • Cuando uno trata de organizarse, es útil saber cuáles pueden ser algunas de las diferencias de las personas.
  • Es más fácil deleitarse con las diferencias y sacar el máximo partido posible de ellas una vez que sabemos cuáles son y cómo se pueden reconocer.
  • Necesitamos la amistad y el respeto de los demás, la oportunidad de hacer algo útil y valioso y, sobre todo, la posibilidad de ser nosotros mismos, descubrir todo aquello de lo que somos capaces y todo lo que podríamos ser.
  • Las personas son individuos, no son “obreros” o “recursos humanos”, y necesitan ser tratados como tales.
  • Todos hacemos pequeñas madrigueras para nosotros dondequiera que nos detengamos y la madriguera coincide con nuestro tipo. No físico, por supuesto, sino psicológico.
  • Un trabajo es ahora, en gran medida, lo que usted haga de él.
  • Tardé muchos años en adaptarme al hecho de que la mayoría de los problemas son, en su propia escala, problemas nuevos de los que tenemos que salir del paso y a los que hemos de encontrar una nueva solución. Las viejas soluciones pueden ser útiles, quizás, pero no son necesariamente la solución de los problemas nuevos.
  • Todo el mundo necesita espacio para tener más amplitud de elección, un poco más de dominio sobre su propio tiempo y trabajo.
  • El individuo necesita entender muy bien cuál es la finalidad de su trabajo. Si ejerce su iniciativa, y para que esa iniciativa sea útil, todos deben estar de acuerdo en lo que se considerará una mejora.
  • Somos individuos que tenemos cosas importantes que hacer.
  • Aunque no hablemos, emitimos mensajes.
  • Las primeras impresiones perduran de algún modo.
  • Me pregunto: ¿cómo es que tan a menudo suponemos que si sabemos en qué trabaja alguien ya conocemos lo suficiente de esa persona?
  • Todas las personas se comportan de modo diferente con personas diferentes. Todas las personas son diferentes en situaciones diferentes. Necesitamos recordar este hecho evidente.
  • Los cambios que se nos imponen en la vida pueden conducir a nuevos descubrimientos.
  • Nadie puede ser experto en todo; el secreto consiste en hacer más de lo que uno hace mejor, pero eso requiere conocer cada función y ser sincero con uno mismo.
  • Algunas veces, con la mejor intención, asumimos nuestras funciones tan en serio que dejamos de ser lo que realmente somos.
  • La cooperación dentro de la organización y la competencia externa es la mejor receta para la productividad.
  • El temor al fracaso suele ser mucho más fuerte que la esperanza de ganar, por lo que la gente actúa con prudencia.
  • Las profecías suelen hacerse verdaderas simplemente porque trabajamos para que lo sean.
  • Los seres humanos somos complicados. No siempre hacemos o decimos cosas evidentemente sensatas.
  • Los ejemplos son, quizás, el mejor modo de fijar normas… Si son lo bastante buenos, claro está.
  • Nuestras propias reglas son razonables, las de las otras personas son un fastidio.
  • Los juegos son cosas serias, de ninguna manera son todo diversión; pero pueden explicar muchos de los dilemas con los que nos encontramos.
  • El poder y la política forman parte de la vida de la organización en todo lugar. Tenemos que aprender a convivir con ellos, y cuanto más los comprendamos, más capaces seremos de solucionar los problemas.
  • La persuasión es la forma más agradable de influencia.
  • Incluso el más humilde de nosotros puede detener completamente algo, aunque no empiece nada.
  • Un equipo debe contener todas las diferentes destrezas técnicas requeridas para realizar la tarea establecida. Quizás es menos evidente que también necesita una gama de personalidades diferentes, o personas con diferentes clases de prioridades.
  • Los equipos son conjuntos de individuos reunidos porque sus talentos son necesarios para realizar una tarea o resolver un problema. Si el equipo gana, todos los que lo componen ganan. Si el equipo pierde, todos pierden.
  • Los equipos están formados por individuos que deben lealtad principalmente al equipo.
  • Los equipos necesitan confianza para trabajar eficientemente; necesitan tiempo para crear esa confianza y tiempo para crecer.
  • Un buen equipo es un gran lugar para estar, interesante, estimulante, sustentador y con el que se alcanza el éxito.
  • La vida sería muy aburrida si constantemente todos estuviéramos de acuerdo con los demás. Lo que hace magnífico un matrimonio es la confianza que nos permite discutir acerca de las cosas pequeñas, sabiendo que estamos de acuerdo en las cosas grandes.
  • No es bueno limitarse a las buenas intenciones. Tiene uno también que mostrar algún signo externo y visible de esos buenos sentimientos.
  • “¿Cuántos directores generales, me pregunto en algunas ocasiones, tratan alguna vez de telefonear a sus propias oficinas? ¡Se sorprenderían, se sorprenderían desagradablemente!
  • Debe ser divertido trabajar en un lugar diseñado para que sea alegre.
  • Conozco personas así: están obsesionadas por la forma de hacer las cosas más que por la clase de cosas que hacen.
  • No se puede exigir lealtad del mismo modo que no se puede imponer respeto o confianza. Esas cosas tiene uno que ganárselas.
  • ¿Hasta qué punto puede uno esperar que una empresa sea tolerante con la idiosincrasia de cada cual?
  • ¿Cómo puede triunfar la gente en el mundo si nunca han oído hablar del costo de oportunidad?
  • Las empresas están comprando ahora otras empresas por su “propiedad intelectual”, sus ideas, sus invenciones y sus creaciones. En definitiva, propiedad intelectual significa personas.
  • Todos necesitamos clientes.
  • El aprendizaje no sucede espontáneamente, simplemente viviendo. Requiere energía, reflexión, valentía, confianza en uno mismo y apoyo. Es fácil desistir y, por consiguiente, dejar de crecer.
  • Yo estoy convencido de que los seres humanos son infinitamente capaces de sorprendernos y de sorprenderse a sí mismos, de que todo el mundo puede hacer las cosas mejor y hacer más cosas, de que la confianza y la franqueza son más baratas y más eficaces que las comprobaciones y los controles.
  • Uno recibe lo que da.
  • Conocer una cosa no es suficiente; además, hay que hacerla realidad.
  • Al final, organizarse significa no buscar pretextos para no tratar adecuadamente a las personas. En realidad es muy sencillo, pero muy difícil.
  • Quizás no nos guste lo que se avecina, pero seríamos insensatos si pensáramos que podemos planear nuestra vida, o la de nuestros hijos, sin tener en cuenta qué forma tendrá el escenario en el que ellos y nosotros vamos a actuar.
  • De alguna manera, en lugar de que la tecnología y la productividad nos ofrezcan más tiempo para el ocio, como todos esperábamos, parece que estamos más consumidos por el trabajo que nunca.
  • Es absurdamente poco práctico prepararse para el mundo como era o como nos gustaría que fuera, cuando la realidad es tan diferente; podría decirse que es inmoral educar a los demás para una vida que no podrán vivir como antes.
  • Se puede aprender cualquier cosa si realmente quieres aprenderlo.
  • Todos tenemos aptitudes de algún tipo. Lo peliagudo es transformar esas aptitudes en un servicio o un producto que alguien pague bien.
  • Como independiente, lo que tú no haces que suceda, no sucede.
  • Lo que se aprende por miedo, pocas veces se fija.
  • Aprendemos más y mejor cuando queremos aprender.
  • Un sistema educativo que juzga a las personas por el alto nivel de competencia que han demostrado en una materia, en lugar de por su potencial para aprender en el futuro, no es razonable.

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