¿Qué te hace feliz?

Leemos el artículo “¿Qué nos hace realmente felices en la vida?: lecciones de un profesor de Harvard, tras años buscando las respuestas” y nos interesó tanto el tema que buscamos el video en YouTube:

Algunas lecciones que aprendemos con Robert Waldinger en esta Charla TED:

  • ¿Qué nos mantiene sanos y felices a medida que avanzamos en la vida?
  • Si tuviéramos que invertir en este momento en lo mejor para nuestro futuro, ¿dónde pondríamos nuestro tiempo y energía?
  • Muchos jóvenes en la actualidad aspiran a ser ricos y famosos.
  • Muchos afirman que lo importante es trabajar duro para lograr mucho más en nuestras vidas.
  • Da la impresión de que debemos perseguir estas cosas para tener una “buena vida”.
  • El panorama de una vida, de las decisiones que toman las personas, y el resultado de esas decisiones, es casi imposible de obtener.
  • La gran lección que se deriva de este estudio es que las buenas relaciones nos hacen más felices y más saludables. P-U-N-T-O.
  • Las conexiones sociales nos hacen bien, y la soledad mata. Resulta que las personas con más vínculos sociales con la familia, los amigos, la comunidad, son más felices, más sanos y viven más que las personas que tienen menos vínculos.
  • Experimentar soledad resulta ser tóxico. Las personas que están más aisladas de lo que quisieran de otras personas, encuentran que son menos felices, son más susceptibles a recaídas de salud en la mediana edad, sus funciones cerebrales decaen más precipitadamente y viven menos que las personas que no están solas.
  • La felicidad no tiene que ver con la cantidad de amigos que tenemos, tampoco tiene que ver con que estemos en una relación, lo que importa es la calidad de las relaciones más cercanas.
  • Vivir en medio del conflicto es malo para la salud.
  • Las personas más satisfechas en sus relaciones a los 50 años fueron las más saludables a los 80 años.
  • Las relaciones cercanas parecen amortiguar algunos de los achaques de envejecer.
  • Las buenas relaciones no sólo protegen el cuerpo, ¡también protegen el cerebro!
  • ¿Por qué es tan difícil de entender y tan fácil de ignorar esta lección? Somos humanos y nos gustan las soluciones rápidas, algo que nos mejore la vida de inmediato y que sea permanente.
  • Podría ser algo tan simple como pasar más tiempo con personas que con pantallas, o amenizar una relación rancia haciendo algo nuevo juntos, caminatas largas o citas nocturnas, o acercarse a ese familiar que no hemos visto en años, porque esas disputas familiares tan comunes dejan una pérdida terrible.
  • La buena vida se construye con buenas relaciones.

 

“No hay tiempo, muy breve es la vida para disputas, disculpas, animosidades, pedidos de cuenta. Sólo hay tiempo para amar y sólo un instante , por así decirlo, para eso.”

Mark Twain

Una ética del lenguaje

Puede que olviden lo que dijiste, pero jamás olvidarán cómo los hiciste sentir.

Carlo Buehner

Para este post tomamos prestado un interesante texto incluido en el libro “La culpa es de la vaca para líderes” de Jaime Lopera Gutiérrez y Marta Inés Bernal Trujillo (2012, Intermedio Editores Ltda. ISBN: 978-958-757-142-4):


En un reportaje dado a un diario colombiano, el filósofo francés Michael Lacroix dio a conocer algunos de sus aforismos, motivos de reflexión para los dirigentes de hoy y de mañana, los cuales enmarcó bajo la idea de que se puede construir una ética del lenguaje. Por ser un tema muy importante en las comunicaciones, especialmente para los líderes, las presentamos a continuación:

  • Mi palabra debe ser cordial: debo saludar, despedirme y dar las gracias.
  • Mi palabra debe ser amable: debo dejar en el aire una suerte de puntos suspensivos para que el otro se exprese; no debo ridiculizar a nadie en público.
  • Mi palabra debe ser positiva: debo ser una fuente de inspiración para los demás.
  • Mi palabra debe ser respetuosa de los ausentes: debo evitar el encadenamiento incesante de juicios sobre los demás, como si la conversación fuera un tribunal virtual.
  • Mi palabra debe ser tolerante: debo exponer mi punto de vista de manera no violenta y escuchar las opiniones distintas a la mía. La buena voluntad de discutir y escuchar es el fundamento de la democracia.
  • Mi palabra debe ser la guardiana del mundo: debo mostrar admiración por lo que me rodea, el mundo natural y el social. Es mejor el exceso de admiración que el exceso de desprecio.
  • Mi palabra debe ser responsable del lenguaje: debo hablar bien mi lengua materna, emplear la palabra exacta, respetar la gramática y la pronunciación, tratar de expresarme con elegancia y refinamiento.
  • Mi palabra debe ser verdadera: debo evitar la mentira, los eufemismos hipócritas y las exageraciones injustas.

Preguntas para reflexión:

  • ¿Cuántas de estas características cumplen tus palabras?
  • ¿Hay respeto verdadero en tus palabras?
  • ¿Qué tan tolerante eres?
  • ¿Qué tan honestas son tus palabras?
  • ¿Qué tienes que hacer para alcanzar una mejor ética del lenguaje?
  • ¿Qué tan coherente es tu lenguaje con tu conducta?

Detenerse también es una opción…

Aprendizaciones 20160601

Cuando sentimos que el recipiente está a punto de rebosar, es tiempo de preguntarnos si realmente vale la pena continuar o si es mejor detenernos.

Algo muy importante: hay cosas que no son negociables. Hay personas que intentarán jugar con tus principios y valores pero es mejor detenerlas y decirles que sus actos no son honestos.

Al final, es mucho mejor detenerse a tiempo antes de que el recipiente se rebose…

El silencio es de oro…

Aprendizaciones 20170327

Hoy compartimos esta profunda frase de Rafael Alfonzo Ravard y que es muy necesaria en estos tiempos en donde la mayoría de las personas quieren ganar notoriedad y ser “famosas” sin aportar ningún tipo de valor; son tiempos en donde parece que lo importante es hablar sin reparar en las acciones específicas que hacen que las cosas se hagan. Vivimos tiempos en los que muchas personas ofrecen pero muy pocas cumplen sus promesas, en donde muchas personas exigen sin dar nada a cambio.

Esta frase de Rafael Alfonzo Ravard es esencial para retomar el rumbo y asumir que  es esencial “caminar sin hacer ruido”…

Cómo convertirte en un pésimo jefe

Muchas publicaciones sobre gerencia versan sobre las características de los buenos jefes pero no es tan común encontrar cuáles son las características de los pésimos jefes. En este post queremos compartir algunas de ellas:

  1. Subjetividad: una característica frecuente de los pésimos jefes es que toman decisiones de una forma muy subjetiva y sin analizar el panorama completo. Esto hace que tomen decisiones incorrectas que tienen una influencia negativa en la motivación y el desempeño de sus colaboradores.
  2. Ausencia de liderazgo: es común en los malos jefes el no tener liderazgo. Contar con el título de “gerente” no es suficiente; los colaboradores necesitan contar con alguien que “muestre el camino a seguir”.
  3. No dar el ejemplo: muchos jefes exigen cosas que ellos mismos no hacen ni cumplen. Un ejemplo es el de cumplir con el horario de trabajo; es típico de los malos jefes exigir que sus colaboradores lleguen a tiempo a la oficina pero ellos mismos nunca llegan temprano.
  4. No motivar a sus colaboradores: de hecho, los malos jefes son expertos en desmotivar a sus colaboradores y aniquilar las buenas ideas e iniciativas.
  5. No mostrar empatía: saber “ponerse en el lugar del otro” es una habilidad ausente en los pésimos jefes. Los colaboradores terminan sintiendo que son muy poco importantes para sus jefes y creen que son utilizados para beneficio personal de ellos.
  6. No cumplir con las promesas que hace: muchos jefes ofrecen cosas que saben de antemano que no pueden cumplir. Esta conducta hace que los colaboradores se sientan engañados y no crean que vale la pena tener sentido de compromiso con la organización.
  7. Evaluar inadecuadamente el desempeño de sus colaboradores: los pésimos jefes son expertos en hacer evaluaciones basados en las conductas más recientes de sus colaboradores pero olvidan el desempeño que han tenido durante todo el período que van a evaluar. Los pésimos jefes son incapaces de recordar todos los aportes que han hecho sus mejores colaboradores.
  8. Exigir sin dar a cambio: los pésimos jefes son expertos en tener un alto nivel de exigencia con sus colaboradores pero no son capaces de reconocer el valor que aportan a la organización. Para los pésimos jefes, los colaboradores son desechables.
  9. Basar sus decisiones en chismes e intrigas: una pésima práctica ya que las decisiones gerenciales no pueden ni deben obedecer a chismes e intrigas. Antes de tomar una decisión es recomendable escuchar los argumentos de cada una de las partes involucradas.
  10. No apoyar el desarrollo de carrera de sus colaboradores: los pésimos jefes no valoran la formación y capacitación de sus colaboradores; no les interesa contar con personas mejor preparadas ya que los ven como amenazas a su permanencia en el cargo de “gerente”.

Puede que esta lista deba ampliarse por lo que agradecemos que dejen en los comentarios otras características que crean que debemos incluir.

El aprendizaje y la innovación van de la mano…

Aprendizaciones 20160819

Muchas personas tienen la tendencia a creer que sus éxitos pasados representan una garantía para emprender cualquier proyecto en el futuro. Lamentablemente, esto no es cierto porque la historia demuestra con hechos concretos que muchas empresas que han sido exitosas, luego de unos años, se vuelven obsoletas.

Puede que esto se explique por la forma en que actuamos cuando “tenemos éxito” en algo: confiamos en que ese forma de hacer las cosas y que nos llevó al éxito es una fórmula infalible que podemos aplicar en cualquier caso y bajo cualquier circunstancia. Al final, parece que todo se trata de que nos encanta abrazar la comodidad derivada de estar en nuestra “zona de confort“.

Lo cierto es que los modelos de negocio no son eternos: lo que hoy dio resultados muy positivos puede que mañana ya no tenga vigencia. La respuesta pasa por mantenerse en “beta constante” y creer en la cultura de los prototipos; tenemos que aprender a fracasar rápido para poder innovar en lo que hacemos.

¿Qué sucederá en el 2017?

En estos primeros días del 2017 leo muchas publicaciones sobre tendencias y predicciones sobre lo que podría suceder durante el 2017 que recién acaba de empezar. Con total sinceridad, les comento que mucho de lo que leo es “bullshit” porque nadie tiene la verdad absoluta en sus manos y no podemos tener certezas plenas sobre lo que terminará sucediendo.

Lo que sí es cierto es que en estos días el “pensamiento mágico pendejo” está desbordado. Me gustaría leer más cosas del tipo “durante este 2017 me comprometo a realizar las siguientes acciones” antes de las ya tradicionales frases de “soy el hijo predilecto del Universo y me merezco todo lo que venga a mi”, “2017, ¡voy por ti!”, y otras del mismo tenor que no conllevan ningún tipo de acción ni compromiso.

Primero, lo primero: ¿cuáles son los objetivos específicos que te trazaste para este 2017? Es una buena idea escribirlos y agregar las acciones específicas que te ayudarán a lograr esos objetivos durante este 2017.

Segundo: ¿cuáles son las cosas que tienes que hacer y las decisiones que tienes que tomar para lograr tus objetivos? Lo único que cae del cielo es lluvia, meteoritos y relámpagos. De resto, todo depende de ti más que del universo o el horóscopo.

Tercero: ¿qué tienes que hacer diferente para que tengas los resultados que esperas? Puede que esta sea la parte más difícil porque tenemos la tendencia a aferrarnos demasiado a las “fórmulas exitosas del pasado”. Siempre debemos recordar que “nuestros éxitos pasados no garantizan absolutamente nada”.

Espero sus valiosos comentarios.

Sergio F. Sosa Sánchez