Competencias para la efectividad

La efectividad no se mide en términos de lo que se hace, sino en términos de lo que se produce. Pero entonces ¿qué se necesita para lograr resultados?, ¿qué se necesita para ser efectivo?

La efectividad está relacionada con el logro de resultados; eres más efectivo cuando alcanzas la mayor cantidad de objetivos que se te hayan establecido.

Leemos el artículo “Nueve competencias para la efectividad” de Raúl Uribe y creemos importante compartir tales competencias:

  1. Construir confianza. Competencia para dar cumplimiento al principio de probidad administrativa, observando una conducta funcionaria intachable y un desempeño honesto, con prioridad del interés general, gestionando los conflictos de intereses   de acuerdo con la legalidad vigente. Se expresa a través del cumplimiento de las normas y procedimientos con un sentido de lealtad institucional. Esta competencia refuerza los aspectos de probidad y transparencia, construyendo espacios de confianza a partir de la sinceridad, competencia y responsabilidad en los compromisos suscritos.
  2. Lograr resultados y capacidades, equilibrados. Competencia para lograr resultados, desarrollar, promover e implementar soluciones, orientadas a mejorar y agilizar los sistemas de trabajo, facilitando el logro de los objetivos dentro de su contexto laboral. Esta competencia se traduce en la creación o mejora de capacidades para generar resultados, en las herramientas, procesos y/o productos relacionados con su área.
  3. Hacer compromisos y elecciones responsables. Competencia para asumir nuevos desafíos y tomar responsabilidades de manera autónoma, hacer decisiones con criterio propio en su área de influencia, identificando obstáculos y nuevas oportunidades para optimizar la gestión del área de trabajo, proponiendo y creando alternativas de solución. Esta competencia da cuenta de la proactividad, como respuesta reflexiva e iniciativa responsable.
  4. Cultivar visión personal de futuro. Competencia para lograr la internalización de los valores, principios y objetivos de la organización, integrando la visión y misión de la Institución dentro de su actividad. Capacidad para implementar una visión a mediano y largo plazo, anticipando escenarios futuros, que puedan afectar a su área de gestión y/o a la organización, generando estrategias que permitan adelantarse y prepararse para enfrentarlos.Tener un propósito claro de acción centrado en el servicio, una finalidad explícita en la concepción mental, que permita contribuir efectivamente a los cambios, con las actividades personales dentro de sus roles de desempeño.
  5. Lograr organización laboral y personal. Competencia para desarrollar el trabajo dentro de un marco caracterizado por altos estándares de calidad. Demostrar interés e iniciativa por incorporar mejoras al trabajo. Capacidad de organizar y planificar el tiempo y recursos disponibles para conseguir sus objetivos y desarrollar sus actividades dentro de los plazos establecidos y con la calidad esperada. Implica fijar objetivos, orientarse a los resultados, priorizar las actividades importantes y urgentes y desarrollar sus funciones de acuerdo a un plan y metodología preestablecida. Enfrentar escenarios altamente demandantes y realizar actividades bajo presión, poniendo en juego estrategias basadas en buenas prácticas que permitan dar respuestas efectivas. Esta competencia busca la eficiencia en la organización del trabajo, priorizando lo importante por encima de lo urgente, para el éxito sostenido en el logro de los objetivos planteados.
  6. Privilegiar acuerdos ganar-ganar. Competencia para lograr acuerdos ganar-ganar a través de la aplicación de múltiples estrategias de negociación, comprendiendo las motivaciones de las partes y validando al otro distinto en sus intereses.  Exponer en forma sincera sus ideas, en forma sistemática y convincente, persuadiendo a sus interlocutores y/o aceptando sus consideraciones para lograr los objetivos propuestos, con miras a un beneficio mutuo y de la organización. Esta competencia permite negociación efectiva y acuerdos sostenibles en el tiempo.
  7. Lograr comunicación empática. Competencia para desempeñar las tareas con un enfoque de cliente interno y externo. Implica trabajar con una visión de cadena de valor, donde sus actividades impactan los resultados de otras áreas, de sus usuarios y proveedores, tanto internos como externos. Capacidad de entregar y recibir información fidedigna, asertiva y oportuna, transmitiendo ideas de manera convincente con un lenguaje claro y fluido, logrando con ello influir en los demás para lograr su compromiso con la misión y objetivos de la organización. Capacidad de actuar asertivamente y de identificar las situaciones que puedan afectar las relaciones interpersonales o el logro de los objetivos, identificando los distintos puntos de vista y mejores alternativas de solución. Esta competencia permite atender los requerimientos de sus clientes de manera empática.
  8. Construir redes y sinergia. Competencia para participar activamente en el logro de metas comunes. Implica cooperación, distinguiendo los roles y tareas de cada uno de los integrantes del equipo, así como su aporte de valor para el logro de los objetivos definidos, a través de la sinergia resultante del trabajo en colaboración. Esta competencia nos permite la sinergia, en el trabajo de equipo y la construcción de terceras alternativas, que integren la diversidad de los aportes y potenciar los esfuerzos individuales. La construcción de redes es una prioridad para potenciar resultados, compartir  conocimientos y buenas prácticas, así como soluciones innovadoras.
  9. Renovarse y aprender continuamente. Adecuar las actividades y prioridades, en función de los cambios buscados del entorno, identificando las nuevas demandas, las condiciones facilitadoras y necesidades de nuevos recursos para mejorar continuamente. Es la adopción de nuevas competencias, en los planos físico, mental, emocional y espiritual, para disponer en una mirada abierta a los nuevos paradigmas, herramientas adecuadas y modelos útiles a los desafíos evolutivos crecientes de efectividad. Estar vigentes y aptos para revisar nuestras competencias en una actitud de renovación.

Empléate nos invita a tomar su curso online “Competencias para la efectividad” en el que se develan las competencias necesarias para lograr ser altamente efectivos a nivel personal y profesional.

Todos tenemos tiempo… ¡No hay excusas!

Hagamos lo que hagamos, todos tenemos la misma cantidad de tiempo para hacer lo que tenemos que y debemos hacer; ¿estás haciendo lo necesario para sacar el máximo provecho posible a cada minuto de tu existencia?

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¿Por qué haces lo que haces?

¿Qué es lo que te motiva a hacer lo que haces?

¿Por qué decidiste dedicarte a ejercer tu oficio/profesión?

Veo con cierta preocupación que algunas personas se quejan constantemente porque sienten que su trabajo no está siendo compensado adecuadamente desde el punto de vista financiero. La principal queja está relacionada con la baja remuneración que reciben a cambio de su trabajo.Algo que, en parte explica esta situación tiene que ver con el hecho de que los seres humanos tenemos la tendencia a acomodarnos en “zonas de confort” y, cada vez que encontramos algo que nos hace sentir “cómodos”, soltamos amarras y nos anclamos a eso. El pensamiento recurrente es: ¿para qué voy a buscar algo mejor si estoy bien aquí? Creo que es pertinente recordar en este punto las palabras de Stephen R. Covey: “lo bueno es enemigo de lo mejor”.

Por otra parte, hay personas que constantemente se quejan porque no reciben el reconocimiento que se merecen por el trabajo que realizan. Parece que la única motivación que tienen para hacer lo que hacen es la necesidad imperiosa de reconocimiento. Aunque no soy psicólogo, recomiendo que si la necesidad de reconocimiento es tu única motivación, acudas a un profesional en psicología para que te ayude de alguna forma.

En todo caso, creo que tenemos que encontrar motivaciones más profundas que aquellas relacionadas únicamente con la necesidad de ganar más dinero o recibir reconocimiento. Al final, si sientes verdadera pasión por lo que haces, es muy probable que recibas reconocimiento y dinero por ello.

Preguntas para reflexión:

  • ¿Qué tengo que hacer para ganar más dinero con mi oficio/profesión?
  • ¿Cuáles son las motivaciones más profundas que me mueven a hacer lo que hago?
  • ¿Estoy disfrutando realmente al hacer lo que hago en este momento?
  • ¿Qué tengo que cambiar en mi para disfrutar plenamente de lo que hago?

Recuerda estas palabras: “cada quien está en donde quiere estar”.

 

Empresas decadentes

Aunque nos cueste admitirlo, hay empresas que están en decadencia desde hace mucho tiempo. Puede que la decadencia les haya llegado desde hace varios años y a pesar de que la “alta gerencia” se niegue a admitirlo (muchos trabajadores también se niegan a admitirlo por una cuestión de apego emocional a algo que saben que no funciona ni funcionará en el futuro).

Algunos “síntomas” de las empresas decadentes:

  • Tienen una alta rotación de personal: el talento “excepcional” no se une a empresas mediocres.
  • Cambian frecuentemente de proveedores: cuando una empresa no trata bien a sus proveedores, estos terminan alejándose de ella (en el fondo, todos tenemos un poquito de dignidad que no nos permite arrodillarnos ante situaciones que son abiertamente irrespetuosas)
  • Alta rotación de clientes: las empresas decadentes no logran concretar acuerdos de mediano y largo plazo con algunos clientes porque no llegan a alcanzar un mínimo de calidad en su oferta de productos y servicios.
  • Problemas severos de flujo de caja: un cliente insatisfecho está menos dispuesto a pagar por los productos y servicios “defectuosos” que recibe.

¿Tienen solución las “empresas decadentes?

El gran problema de las “empresas decadentes” es que muchos de sus “ejecutivos” son extremadamente arrogantes y no admiten que han estado tomando decisiones equivocadas en la conducción de sus empresas. Necesitan una “sobredosis” de humildad para aceptar que pueden tomar una camino diferente para alejar a sus empresas de la decadencia y de la mediocridad.

Al final, es importante recordar las palabras de Joel Arthur Barker: “los éxitos pasados no garantizan absolutamente nada en el futuro”.

Tus proveedores también son importantes

En muchas empresas se habla con insistencia de la necesaria “orientación al cliente” y hacen esfuerzos enormes por satisfacer las necesidades y requerimientos de sus clientes “externos”. En muchos casos, esos “esfuerzos” no son sostenibles en el tiempo porque se descuida algo que es muy importante para las empresas: sus proveedores. Se les trata mal en diferentes formas: hay dilación en el pago de sus facturas, se les exigen muchas condiciones y no se les respeta (sobre todo como seres humanos).

Es necesario que quienes se encargan de la gestión de la empresa tomen en cuenta a sus proveedores porque ninguna empresa puede sobrevivir si maltrata a sus proveedores. Puede que, en un principio, puedas cambiar muchas veces de proveedores para poder “jugar” con el pago de sus facturas pero llegará un punto en que tu reputación como cliente estará por el suelo y no encuentres ningún proveedor confiable que quiera someterse al yugo de trabajar con tu empresa. ¿La consecuencia? Tus productos y/o servicios bajarán su calidad de una forma significativa y tus clientes empezarán a alejarse de tu empresa/marca porque ya no satisfaces sus necesidades y requerimientos.

Piensa un poco en eso y revisa lo que estás haciendo con la gestión de tu empresa.

P.D.: por cierto, esto mismo aplica para tus colaboradores, esas personas que día a día le dan la cara a cada uno de tus clientes.

La Caimanera

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Hace muchos años, yo tenía la costumbre de leer “La Caimanera” en la primera clase de Introducción a la Administración que daba en algunas universidades e institutos universitarios. He estado buscando este artículo en Internet pero mi búsqueda había sido infructuosa. Hoy me levanté decidido a encontrar este valioso documento y, luego de volver a buscar en Internet, decidí registrar algunas carpetas de mi biblioteca y, ¡encontré una fotocopia amarillenta por lo vieja!

A continuación transcribo “La Caimanera” de Alberto Rial.

Sergio F. Sosa Sánchez


 

Los paralelismos entre deporte y trabajo van más allá de lo que cualquiera pudiera pensar a primera vista, y en este artículo, Alberto Rial lo demuestra con una anécdota tan real como la vida misma.

“¿Aló? ¿Juan Carlos? Chamo, mañana hay juego de pelota. Sí, en el mismo sitio del mes pasado, en el terreno que queda más allá de la mata de mango, enfrente de la casa de Andrés. Sí, a las ocho de la mañana. ¿Que tienes rumba esta noche? Tranquilo pana, llégate cuando puedas y pichas dos innings. Yo también tengo salida hoy, después de la oficina, pero de repente no llego tan tarde; total, la idea es como siempre: nos reunimos, le damos unos palazos a la bola, sudamos y después bajamos el calor con unas frías en la taguara de Miguel. Okey, entonces te esperamos; ah, y tráete tres guantes porque estamos cortos con el equipo. Y dile a Atanasio y a Perucho. Yo los llamé hace rato, pero tienen el celular apagado; no te olvides, chao.”

Y amaneció el sábado y se jugó el partido de pelota. Juan Carlos llegó como a las 11 de la mañana, trasnochado, pero pichó tres innings. Atanasio no fue porque nadie le avisó, y Perucho se presentó a la hora de las frías. En total, de 30 personas convocadas a la caimanera se aparecieron 15 en el terreno. Fueron llegando graneados, entre las 8 y las 11, cada quien con una excusa diferente. Que si fulano me llamó a última hora, que si mi mujer me tenía comprometido para unas diligencias, que si tuve que pasar por la oficina porque había trabajo pendiente; total, cualquier cantidad de razones. Pero los panas se divirtieron, sudaron, se burlaron de ellos mismos y, al final, las cervezas sirvieron para alargar el buen rato. Llegaron las cuatro de la tarde y vinieron las despedidas y vamos a vernos el mes que viene y qué bien quedan las cosas cuando no se planifican y saludos a la mujer y a los chamos y me tomo la última y me voy.

La caimanera es una expresión típica de la manera de celebrar y de divertirse que tenemos los venezolanos. Es espontánea, sabrosa y muy afiliativa. Ni el resultado del juego ni otros detalles técnicos, como la hora de llegada o el equilibrio de los equipos, tienen mucha importancia. Lo importante es juntarse con los panas y tener qué contar al día siguiente. Es parte de nuestra cultura y del gusto que sentimos los caribeños por la mamadera de gallo y por el contacto con la gente cercana. Es casi, una forma de vida.

No todo el mundo entiende de caimaneras. En una oportunidad, estábamos asesorando a una empresa inglesa que iniciaba sus operaciones en Venezuela, y tenía problemas de integración entre los empleados criollos y los extranjeros. Un escocés, recién llegado de Aberdeen, se quejaba amargamente de que los venezolanos lo discriminaban cuando organizaban sus diversiones. “Fíjese usted”, nos decía, “que en días pasados me llamaron un viernes para invitarme a un partido que se iba a jugar el sábado. A mi, que tengo ya planificadas mis actividades para los próximos siete fines de semana, me vienen con esto. Es obvio que me llamaron para que no fuera. Además, los venezolanos son muy improvisados: te dicen a las nueve y llegan a las diez. Van a jugar un torneo de béisbol y terminan jugando fútbol. Al final, todo es una risa y nadie sabe quién ganó y quién perdió. Es muy difícil pasar un buen rato en un ambiente tan extraño.”

Vainas de los escoceses, diría uno, que no pueden vivir sin un plan detallado y sin saber a qué hora se bebe el primer trago y cuándo se sirve el último. Bien diferente a nuestra cultura, que sabe improvisar y resuelve y como vaya viniendo vamos viendo y lo pasamos bien sin tanto rollo ni tanta manía con la anticipación.

“¿Aló? ¿Juan Carlos? Sí, chamo, ya formamos la compañía. Quedé yo de presidente, Atanasio de gerente general y tú de vicepresidente. Sí, ya tenemos un cliente, el tipo de la tienda que quiere que le montemos cuatro máquinas y el sistema de contabilidad. ¿Que tú no tienes el sistema? Pero si nos comprometimos con el tipo para ir mañana a montárselo, Juanca. Bueno, sí es verdad, pero yo te dije ayer y tú me confirmaste que sí lo tenías y yo me cuadré con los demás. Ajá, y ahora qué le digo yo al tipo. ¿Que me haga el loco y no vaya? No, no puedo, chamo, yo tengo que ir. No sé, de repente lo llamo y le invento algo, pero él está contando con las máquinas. ¿Y tú no te puedes piratear el sistema de la oficina donde trabajas? Bueno, yo sé que no es perfecto, pero así vamos, le montamos sus hierros a la tienda, le parapeteamos el software para que salga del apuro y la semana que viene volvemos y le dejamos todo listo, ¿okey? Sí, chamo, te espero mañana a las diez. ¿Que no puedes a las diez? Está bien, pero trata de no llegar tan tarde. Sí , las máquinas las llevo yo, las voy a buscar esta noche donde Atanasio, tranquilo. Nos vemos mañana, chao.”

Esta caimanera no funcionó tan bien como la del juego de pelota. De las cuatro máquinas llegaron dos, Juan Carlos se presentó a las tres de la tarde y no pudo quedarse para la instalación porque tenía una diligencia en su trabajo; el sistema pirata trajo un virus que le contaminó los archivos al señor de la tienda. En resumen, un verdadero desastre: un cliente echando espuma por la boca y un trabajo chapucero, por decir lo menos.

Si pudiéramos aprender que el dominó con los panas es una cosa, y la seriedad, planificación y calidad que le debemos a nuestro trabajo es otra, y dejáramos a cada cual en su sitio y oportunidad, seríamos, sin duda, mucho más competitivos. Y podremos seguir divirtiéndonos, cuando nos llegue el momento de la rumba y del partido de los sábados.


 

Preguntas para reflexión:

  • ¿Tu empresa se parece a una “caimanera”?
  • ¿Qué tienen que empezar a hacer en tu empresa hoy mismo para que deje de ser una caimanera?
  • ¿Cuáles son las conductas individuales que hacen de tu empresa una caimanera?
  • ¿Qué deben hacer con aquellos colaboradores que insisten en formar caimaneras dentro de sus equipos de trabajo?

Esperamos sus valiosos comentarios…

Foto tomada del blog historiacaimanera.blogspot.com

Música que inspira – Vytas Brenner

Vytas Brenner fue un músico que nos ha inspirado en infinidad de oportunidades. Compartimos su mini biografía de Wikipedia:

Vytas Brenner nació en Tübingen, Alemania.Como muchos europeos judíos a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, su familia emigró a Venezuela en 1949 cuando él tenía 3 años de edad.

Vivió un tiempo en Barcelona (Cataluña, España) donde grabó su primer disco como Brenner’s Folk (un EP con cuatro canciones de aire folk en catalán en el que también participaron su hermano Haakon, el guitarrista Toti Solery la cantante Jeanette). En Caracas, comenzó una carrera como músico en los años 1970 con la banda “La Ofrenda” donde experimenta un crecimiento artístico enorme iniciando muy temprano su trabajo pionero con composiciones para las combinaciones de instrumentos eléctricos y electrónicos con instrumentos acústicos y el piano; y combinando rock sinfónico, ritmos latinos, y temas tradicionales venezolanos, con resultados asombrosos. Grabó varios LP notables, cada uno un suceso, pues de hecho, él estaba desarrollando un nuevo género en saltos gigantescos.

Brenner murió de un ataque al corazón en Salzburg, Austria a la edad de 57 años.

Tomen asiento, cierren sus ojos y disfruten de la maravillosa música de Vytas Brenner: