Pequeñas acciones para potenciar tu productividad

Aprendizaciones 20160520

Muchas personas tienen la falsa creencia de que sólo cuando realizan “grandes tareas” pueden potenciar su productividad; la verdad es que la productividad se esconde en las pequeñas tareas.

Aquí les presentamos una lista de pequeñas tareas que pueden contribuir a potenciar su productividad:

  • Tomar las escaleras.
  • Caminar alrededor de tu cuadra.
  • Hacer un poco de “limpieza mental”.
  • Divertirse con las cosas más sencillas.
  • Disfrutar el día sin importar el clima.
  • Hacer que otras personas sonrían.
  • Desayunar.
  • Usar una parte de tu tiempo para actividades creativas e inspiradoras.
  • Practicar tu instrumento musical preferido.
  • Escuchar música.
  • Escribir. No importa si es una palabra, una frase, una página o varias páginas. Escribe.
  • Hacer algo para que tu casa luzca mejor.
  • Escribir un post para tu blog.
  • Ser agradecido.
  • Ser amable.
  • Regar las plantas.
  • Agradecer cada día lo que tienes: salud, familia, comodidades, etc.
  • Organizar tu lugar de trabajo.
  • Programar varios recesos en tu jornada de trabajo.
  • Disminuir tus quejas y negatividades.
  • Limpiar la bandeja de entrada de tu correo electrónico.
  • Publicar ideas, comentarios y experiencias en Twitter.
  • Publicar una vez al día en Instagram (algo que agregue valor a otros)
  • Disminuir la multitarea.
  • Jugar con tu mascota.
  • Tomar agua cada mañana.
  • Tomar una caminata de 10 minutos para aclarar tu mente.
  • Publicar algo positivo en tu muro de Facebook.
  • Agregar algo interesante a tus tableros de Pinterest.
  • Agregar nuevos contactos a tu perfil de LinkedIn.
  • Crear contenido para tu sitio web.
  • Aprender algo nuevo cada día.
  • Visitar un lugar de tu comunidad que no conozcas.
  • Leer por puro placer.
  • Levantarse tan pronto como suene el despertador para aprovechar el día.
  • Apreciar los placeres sencillos.
  • Enfocarte en tus metas.
  • Pensar en 5 cosas por las que estás agradecido.
  • Limpiar algún lugar de tu casa.
  • Enviar un mensaje de agradecimiento.
  • Abrazar a un ser querido.
  • Regalarle una sonrisa a alguien.
  • Tomar el transporte público.
  • Evitar compras impulsivas.
  • Llevar tu propia comida a la oficina (no comprarla)

Aunque parezca una lista muy larga, realmente es muy pequeña considerando todo lo que podemos hacer diariamente para mejorar nuestra productividad. Piensa en todas esas tareas que parecen insignificantes.

¿Enfocarse en las grandes tareas o en las pequeñas?

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Con frecuencia, las “tareas pequeñas” son despreciadas por muchas personas porque creen que lo verdaderamente grandioso consiste en hacer “grandes tareas”. Dicen que Dios está en los detalles…

Ya sé que debo delegar pero no sé cómo hacerlo…

En el post titulado “Yo no delego porque soy un superhéroe y puedo con todo” expusimos algunas de las razones por las que muchas personas no delegan. En el post de hoy abordaremos un efectivo método de delegación que Stephen Covey planteó en su libro “Primero, lo primero” hace unos años.

La delegación efectiva supone la comprensión clara y el compromiso mutuo, desde el principio, acerca de las expectativas en las siguientes áreas:

  • Resultados deseados: ¿Qué debemos tener al terminar la tarea que ha sido delegada? ¿En cuánto tiempo debe estar completada? ¿Cuál es el valor agregado que esperamos alcanzar? ¿Cómo contribuye esta tarea al desempeño de otras unidades y de la organización en general?
  • Directrices: no podemos exigir que otras personas hagan las tareas de la misma forma en que nosotros las hacemos ya que cada quien tiene su propio estilo organizacional y hay muchas formas diferentes en las que se puede alcanzar un mismo resultado. Nuestra tarea primordial en este sentido es ofrecer una serie de directrices que puedan servir de guía a las personas en quienes hemos delegado alguna tarea. Es importante que cuidemos el necesario balance entre la flexibilidad y el apego a las normas para que la persona en quien hemos delegado la tarea se sienta cómoda al realizarla bajo su propio estilo pero cumpliendo con las normas que rigen a la organización en general.
  • Recursos: muchos gerentes y supervisores delegan tareas pero no asignan recursos para que la misma pueda llevarse a cabo. Es muy importante comprender que es muy difícil que alguna tarea pueda completarse si no facilitamos los recursos para ello. Debemos alejarnos del paradigma: “yo te contraté para que resolvieras problemas; si no tienes recursos, ¡resuelve!!!”
  • Rendición de cuentas: muchas tareas requieren de un determinado número de días para poder ser completadas. Debemos establecer una forma de rendición de cuentas (informes, reuniones, etc.) para no perder de vista la ejecución de la tarea y poder garantizar que sea completada dentro de los márgenes establecidos.
  • Consecuencias: ¿Qué sucederá si la tarea se completa en el tiempo estipulado? ¿Qué sucederá si la tarea no llega a completarse? ¿Cuántas personas se verán afectadas por los resultados?

Como vemos, la delegación es un proceso que tiene muchos detalles. Las palabras clave son: compromiso y disciplina.

Esperamos sus valiosos comentarios…