¿No tienes tiempo?

Aprendizaciones 20160520

Tomamos prestada la siguiente anécdota del libro “Día a día” de Osho (Editorial EDAF, 2007. ISBN: 84-414-1132-8):

Tres viajeros llegaron a Roma. Fueron a ver al Papa, quien le preguntó al primero: “¿Cuánto tiempo te vas a quedar?”. El hombre respondió que tres meses. El Papa dijo: “Entonces podrás ver bastante de Roma”. En respuesta al tiempo que iba a quedarse el segundo viajero, repuso que sólo podía permanecer seis semanas. El Papa comentó: “Entonces podrás ver más que el primero”. El tercer viajero anunció que únicamente podría quedarse dos semanas en Roma, a lo que el Papa indicó: “Eres afortunado, porque serás capaz de ver todo”.

Con frecuencia sucede que creemos que tenemos suficiente tiempo y dejamos de apreciar las cosas que son verdaderamente esenciales. Esa ilusión también nos lleva a creer que podemos postergar las cosas que son importantes.

Imagina que sólo te quedara un día de vida, 24 horas:

  • ¿Qué harías?
  • ¿Asistirías a esa reunión a la que te acaban de convocar?
  • ¿Seguirías haciendo esas cosas que son importantes pero no urgentes?
  • ¿Cuántas de las cosas que están en tu agenda de hoy dejarías de hacer?
  • ¿A quiénes llamarías para conversar un poco?
  • ¿Qué harías diferente hoy?

Recuerda esto: ¡ya es tiempo de dejar de postergar las cosas que son verdaderamente esenciales!

No te conviertas en esclavo de tu smartphone…

 

Se supone que compraste tu smartphone para que te ayudara a completar ciertas tareas. También se supone que te contrataron en tu empresa para que generes unos resultados específicos.

Siempre debes recordar que la efectividad, la eficiencia y la productividad son conceptos sumamente importantes para las personas que te contrataron.

No le prestes demasiada atención a tu smartphone; no tienes que estar disponible para los demás las 24 horas del día.

Por encima de todo, debes prestar atención porque el mundo es mucho más grande que tu smartphone y debes aprender a diferenciar entre las cosas que son urgentes y las que son importantes…

Nota: este post está basado en “When your phone uses you” de Seth Godin.

Yo no delego porque soy un superhéroe y puedo con todo…

Aunque sea algo sumamente difícil de creer, en esta época todavía hay demasiadas personas que se resisten a delegar actividades. En muchos casos, esta conducta trae como consecuencia una considerable disminución de la productividad, tanto de la persona que no delega como de las personas que están en su entorno (laboral y personal)

Exploremos algunas de las razones por las que algunas personas no delegan:

  • Son “ejecutores compulsivos” y disfrutan haciendo todo. El paradigma predominante de estas personas es: ” si no lo hago yo, nadie lo va a hacer”. El problema con estas personas es que viven exhaustos permanentemente porque nunca tienen tiempo para ellos mismos, para hacer las cosas que son verdaderamente importantes.
  • Otro grupo de personas nunca delega porque no tienen experiencia en delegar. No saben cómo delegar ni cuáles tareas delegar. Estas personas sólo requieren experimentar un proceso de aprendizaje que les permita desarrollar las habilidades necesarias para delegar las tareas que requieren ser delegadas.
  • Hay personas que sufren de una elevada inseguridad (personal y profesional) que los paraliza al verse atiborrados de tareas que otros podrían hacer pero que no se atreven a hacerlo.
  • Falta de confianza en los colaboradores: el problema es que si se empeñan en hacer todas las tareas, dejan sin nada que hacer a sus colaboradores. De paso, al no confiar en sus colaboradores, envían un pésimo mensaje (“todos ustedes son unos ineptos y no confío en que puedan hacer esto tan bien como yo lo hago”)
  • Incapacidad para comunicarse: hay personas que realmente no saben cómo comunicarse con sus colaboradores de forma que el proceso de delegación se lleve a cabo de la mejor forma posible. Esto también se puede solucionar con un proceso de aprendizaje.
  • Miedo a la competencia: si dejo que esta tarea la haga otro, se van a dar cuenta que no soy el único que puede hacerla y me pueden despedir por eso. La idea siempre debe ser trabajar con personas que sean más inteligentes que nosotros porque cuando trabajamos en equipo los resultados son mucho mejores.
  • Incapacidad para hacer los seguimientos adecuados y el control: en este punto fallan muchos supervisores porque no saben cómo hacer un seguimiento efectivo que permita que sus colaboradores trabajen efectivamente.
  • Temor de ser considerado por el jefe como un incompetente: muchas (demasiadas) personas creen que si delegan alguna tarea, sus jefes van a pensar que son unos incompetentes. Lo que no saben es que uno de los aspectos que sus jefes evalúan es su capacidad para delegar tareas de manera efectiva.
  • Cambio de prioridades: vivimos en una época en la que tenemos la tendencia a hacer muchas tareas de manera simultánea y es probable que esto nos lleve a cambiar nuestras prioridades constantemente. Lo importante es saber cuáles son las cosas importantes que deben hacerse para que no se conviertan en cosas urgentes.

En un próximo post publicaremos un modelo para llevar a cabo un efectivo proceso de delegación.

Esperamos sus valiosos aportes y comentarios…

Lee esto urgentemente…

Este es el tipo de cosas que hacemos…nos enfocamos demasiado en las cosas urgentes…

Nos cuesta mucho terminar de escribir ese artículo que tenemos pendiente desde hace tiempo, realizar alguna actividad física que nos ayuda a mantener nuestra salud, la planificación del cumpleaños de alguno de nuestros hijos, compartir con nuestros familiares y/o amigos, dedicar 10 minutos a meditar, agradecer a las personas que han contribuido con nuestros logros…simplemente, le dedicamos más tiempo a las cosas urgentes.

El gran problema es que las cosas urgentes nunca terminan y pareciera que siempre hay más cosas urgentes que cosas importantes.

Con frecuencia escuchamos que las cosas importantes requieren más atención que las cosas urgentes…en demasiadas oportunidades, dejamos que otras personas hagan que sus “cosas importantes” se conviertan en nuestras “cosas urgentes”.

¿Cuándo vamos a buscar ese necesario balance entre “cosas urgentes” y cosas importantes”?

Nota: este post es una adaptación del post “Urgent, please read ASAP” escrito por Seth Godin.